martes, 16 de julio de 2019

Beneficios de las grasas saturadas

Las tan denostadas grasas saturadas —que los estadounidenses están tratando de evitar— no son la causa de nuestras enfermedades modernas. De hecho, desempeñan muchos papeles importantes en la química del cuerpo:


    Los ácidos grasos saturados constituyen al menos el 50% de las membranas celulares. Son lo que les da la rigidez necesaria e integridad a nuestras células.
    Juegan un papel vital en la salud de nuestros huesos. Para que el calcio sea incorporado en la estructura del esqueleto, al menos el 50% de la grasa de la dieta debería ser saturada.
    Reducen la Lp (a), una sustancia en la sangre que indica la propensión a la enfermedad cardiaca. Protegen al hígado del alcohol y otras toxinas, como el Tylenol.
    Mejoran el sistema inmunitario.
    Son necesarias para la correcta utilización de los ácidos grasos esenciales. Los ácidos grasos largos omega 3 se retienen mejor en los tejidos cuando la dieta es rica en grasas saturadas.
    El ácido esteárico saturado de 18 carbonos y el ácido palmítico de 16 carbonos son los alimentos preferidos para el corazón, por eso la grasa que hay alrededor del músculo del corazón está muy saturada. El corazón recurre a esta reserva de grasa en momentos de estrés.
    Los ácidos grasos saturados de cadena corta y media tienen importantes propiedades antimicrobianas. Nos protegen contra los microorganismos nocivos en el tracto digestivo.

La evidencia científica, evaluada honestamente, no es compatible con la afirmación de que las grasas saturadas "obstructivas de las arterias" causan enfermedad cardiaca. En realidad, el análisis de la grasa en la obstrucción de las arterias revela que sólo el 26% es saturada. El resto es insaturada, y más de la mitad es poliinsaturada.

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Demasiado poco Omega-3

Varios investigadores han argumentado que, junto con un exceso de ácidos grasos omega-6, la dieta americana es deficiente en el ácido linoleico más insaturado omega-3. Este ácido graso es necesario para la oxidación celular, para metabolizar importantes aminoácidos que contienen azufre y para mantener el equilibrio adecuado en la producción de prostaglandinas. Las deficiencias se han asociado con enfermedades del corazón, asma y deficiencias de aprendizaje. La mayoría de los aceites vegetales comerciales contienen muy poco ácido linoleico omega-3 y grandes cantidades de ácido linoleico omega-6. Además, las modernas prácticas agrícolas e industriales han reducido la cantidad de ácidos grasos omega-3 en los vegetales, los huevos, el pescado y la carne disponibles en el mercado. Por ejemplo, los huevos orgánicos de gallinas a las que se les permite alimentarse de insectos y plantas verdes pueden contener ácidos grasos omega-6 y omega-3 en una proporción beneficiosa de aproximadamente uno a uno, pero ¡los huevos comerciales del supermercado pueden contener hasta diez y nueve veces más omega-6 que omega-3!

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Demasiado Omega-6

Los problemas asociados con un exceso de ácidos grasos poliinsaturados se agravan por el hecho de que la mayoría de los ácidos grasos poliinsaturados en los aceites vegetales comerciales están en forma de ácido linoleico doble omega-6 insaturado, con muy poco del vital ácido linoleico triple insaturado omega-3. La investigación reciente ha revelado que el exceso de ácidos grasos omega-6 en la dieta crea un desequilibrio que puede interferir con la producción de importantes prostaglandinas. Esta interrupción puede resultar en aumento de la tendencia a formar coágulos de sangre, inflamación, presión arterial alta, irritación del tracto digestivo, depresión de la función inmune, esterilidad, proliferación celular, cáncer y aumento de peso.

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